Marcos Rojo atraviesa uno de esos momentos en los que cada gesto se multiplica. A la expulsión ante River se le sumó la controversia por una charla sonriente con Cristian Medina después de la caída en la Copa Sudamericana, y esa combinación terminó de instalarlo en el centro de las críticas.
En ese contexto, el defensor decidió hablar y pidió disculpas de manera explícita. “Aprovecho para pedirle disculpas a la gente de Racing. Si a alguien le molestó lo que pasó en la Copa Sudamericana, que se sacó de contexto, pido perdón por eso. También le pido disculpas al referí”, expresó.
El zaguero también reconoció el impacto que tuvo su roja en el clásico. “Tuve la charla que tenía que tener con mis compañeros. Condicioné el partido por el error que tuve con River”, admitió, en una frase que buscó mostrar autocrítica después de varios días de ruido alrededor suyo.
Lejos de correrse del foco, Rojo dijo que siente el peso de las críticas, aunque remarcó que no piensa bajar los brazos. “Parece que cuando me equivoco yo, me tienen que echar de los clubes”, sostuvo, antes de remarcar que seguirá peleando y trabajando para revertir la imagen que dejó en sus últimas presentaciones.
El intento de bajar la espuma
En una semana cargada, el mensaje de Rojo apuntó a desactivar el enojo y mostrar que asume el costo de sus errores. El problema para él es que, cuando se acumulan los episodios, el pedido de perdón ya no alcanza por sí solo: también necesita una respuesta convincente adentro de la cancha.